Cíclidos México

Reseña del viaje al Río Almoloya, Oaxaca.

Este viaje comenzó la noche de un viernes a las 8:00 pm cuando esperaba por mis compañeros a que llegaran al punto de reunión para ponernos en marcha.

Tarde pero llegaron, subimos las cosas necesarias y partimos rumbo a la salida a Puebla, antes pasamos a entregar algunas cosas y finalmente tomamos la carretera, después de algo de tráfico en la salida estábamos en la autopista.

Así comenzó la plática, los planes, el diseño del itinerario y los pormenores de las actividades que habríamos de realizar en nuestro destino, he de decir que para este punto a mi me había asaltado un sueño de esos que no te permiten hacer nada, así que aprovechando que supuestamente uno de mis compañeros sabía hacia donde ir y que iba solo en el asiento trasero del coche caí en un sueño profundo, cuando desperté 3 horas después estábamos en una carretera desconocida para mi – Cuando les pregunté – ¿Dónde estamos? – La respuesta fue – Vamos a llegar a Oaxaca – Diantres – pensé – este descuido nos había costado por lo menos 4 horas de retraso ya que para llegar a nuestro destino habría que hacer un rodeo.

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Sin más detalles llegamos al Río Almoloya aproximadamente a las 9:30 am, estacionamos nuestro vehiculo y nos dispusimos a entrar en el agua para poder fotografiar el ahora famoso Paratheraps sp. Coatzacoalcos. Al llegar el cielo se encontraba muy nublado lo que dificultó un poco la toma de las primeras fotos, aunque he de decir que el clima cambiaba constantemente, pasando de soleado a nublado, lluvioso y con viento en cuestión de minutos.

Estaba regresando al punto en donde hace 3 años había recolectado algunos ejemplares que sirvieron para que por lo menos en México se introdujeran al mercado estos hermosos peces, sin embargo por un descuido mío no pude conservar a la que fue en aquel entonces mi pareja reproductora.

En aquella ocasión sólo había encontrado al Vieja sp. Coatzacoalcos y al que ahora se que era un Thorichthys panchovillesi, el cual no duró mucho en mi pecera puesto que nunca lo mediqué contra los parásitos.

Para sorpresa mía encontré una gran variedad de especies, en cuanto a los cíclidos encontramos las siguientes especies:

Vieja sp. Coatzacoalcos
Paraneetroplus bulleri
Thorichthys panchovillesi
Thorichthys callolepis
Trichromis salvini
Maskaheros regain
Amphilophus trimaculatus

Desafortunadamente no pude encontrar más que una hembra adulta con crías, aunque esta última situación pude notarla hasta que revisé las fotos fuera del agua, se encontraba en una oquedad en una de las riveras del río, detrás de una rama caída, lo que hacía que el acceso fuera sumamente complicado, es por esto que las fotos que logré tomar salen desenfocadas ya que sólo podía alargar mi brazo para tomar la foto.

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Poco a poco el río nos fue entregando sus secretos, vimos que los Vieja regani son una minoría entre la población de mojarras.

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Siendo el Vieja sp. Coatzacoalcos el más abundante (juveniles) junto con los Paraneetroplus bulleri.

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De está última especie si se podían encontrar adultos en coloración de cría defendiendo alguna depresión en el fondo rocoso, los juveniles gustan de permanecer en los lugares donde la corriente es más intensa, a la espera de que esta les traiga algún bocado.

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Poco a poco al ir buscando en los lugares más apartados pudimos encontrar un remanso donde las 2 especies de Thorichthys habían formado sus nidos, es un espectáculo maravilloso ver a estas especies en sus coloraciones de cría, sobre todo el T. panchovillesi, que en verdad es impresionante, con sus labios de color azul eléctrico y sus aletas pélvicas con el mismo color, contrastando con el anaranjado intenso del cuerpo y los ojos azules. Era muy interesante ver que sobre todo esta especie es muy curiosa y se acercan bastante a los objetos desconocidos para investigar de que se trata, permitiendo fotografiarlos de una mejor manera.

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En cuanto al Trichromis salvini, su aparición fue esporádica aunque Omar sí que encontró una hembra con crías, lo que fue un suceso.

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Un detalle interesante es la presencia del Amphilophus trimaculatus, especie que a decir de Juan Miguel Artigas fue introducida hace 10 años, ya que no es endémica de esta zona, sin embargo es muy escasa la presencia de este temperamental cíclido, en todo caso no pudimos ver ningún ejemplar adulto.

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Fue una experiencia formidable el poder ver a las parejas de P. bulleri defender su territorio y a la vez mantenerse a menos de 2 metros de otras parejas en crianza.

El río presenta aguas cristalinas y por lo que pudimos presenciar, a pesar de que se encuentran asentamientos humanos en las márgenes del río no se descargan aguas residuales al río, si había presencia de basura en las orillas sin embargo los lugareños refieren que esta fue arrastrada en la pasada temporada de lluvias, la que mencionan fue inusitadamente fuerte.

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Desafortunadamente si encontramos algunas tilapias, pero no eran la mayoría. Una mención aparte merecen las diferentes especies de aves, lamento no saber sus nombres científicos o comunes pero en realidad eran muy bellos.

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En fin esta es una pequeña reseña de nuestro viaje a este paraíso mexicano que es importante que mantengamos, ojala estuviera inalterado, pero habrá que buscar la solución más que a los culpables.

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