Cíclidos México

Un viaje extenuante al Suroeste de México

El género Rheoheros es uno de los menos conocidos en el mundo de la Acuariofília, tal vez por su escasa aparición en el mercado o porque son considerados como peces delicados, sin embargo, estos cíclidos son peces muy hermosos, tienen un carácter moderadamente agresivo y un tamaño que va de lo pequeño a lo mediano. Precisamente en aras de poder disfrutar alguna especie de éste género en mis acuarios fue que a principios de noviembre decidí, junto con algunos compañeros, salir en busca de las especies que conforman éste género, así como otras, aunque muchas de ellas no fuimos capaces de colectar, como ahora sabemos, el esquivo Astatheros nourissati, un pez que estaba en el top de nuestra lista y que en ninguna de nuestros destinos pudimos encontrar.

Nuestra primer parada en este vertiginoso viaje por Tabasco y Chiapas que duró 4 días fue en la ciudad de Villahermosa, ahí nos encontramos con el contingente que venía de Monterrey, eran algunos miembros de la CARAC con los que me había puesto de acuerdo para este viaje. Una vez en esta ciudad nos dirigimos a conocer la granja piscícola de Horacio Dominguez, con él que había platicado alguna vez por Internet pero que no conocía personalmente, es una granja que cuenta con una serie de instalaciones bastante impresionantes, cuenta con un stock de cíclidos tanto africanos como americanos, nos recibió con gran amabilidad y nos dio algunos consejos para poder encontrar las especies que buscábamos.

Nos enseñó las especies que mantenía en ese momento y la verdad es que los especímenes no distaban nada de los ejemplares salvajes.

Aquí podemos apreciar un hermoso Trichromis salvini

En ésta otra foto podemos apreciar un Vieja bifasciata de la variedad roja.

Aquí está un hermoso Mayaheros urophthalmus, una especie que tiene más de 10 variaciones.

Esta foto corresponde a una Petenia splendida

Este es un magnífico macho de Thorichthys passionis especie que se puede encontrar en los alrededores de la granja.

En estas dos fotografías podemos ver una pareja de Parachromis multifasciatus, la primer foto corresponde a la hembra y la segunda al macho, podemos ver las diferencias en coloración.

Aquí podemos ver un hermoso macho de Vieja melanura

Y finalmente este raro y magnífico espécimen de Oscura heterospila, que extiende su territorio desde la península de Yucatán hasta precisamente Villahermosa.

Ese día Horacio, nuestro anfitrión, nos llevó a una poza hecha por PEMEX en busca de petróleo pero fue abandonada, ésta poza se llenó de agua que se filtró debido a las características del terreno y posteriormente fue poblada de peces en las constantes inundaciones que sufre Villahermosa en época de lluvias.

Fue en éste lugar donde pudimos capturar nuestros primeros peces (Thorichthis passionis y meeki, Petenia splendida y Trichromis salvini) los cuales dejamos en algunos tanques que Horacio nos prestó para mantener nuestra colecta.

Más tarde salimos a Chiapas, después de un viaje de aproximadamente 2.5 horas llegamos a nuestro siguiente destino, el Río Puyacatengo, he de decir que en este río encontré un espectáculo que no hubiera querido presenciar, una infestación de Hypostomus plecostomus, llamado localmente pez diablo, es un pez introducido por el hombre y que proviene del Amazonas, éste se ha adaptado a condiciones muy diferentes del agua del hábitat que proviene y se ha proliferado sin control, al no tener depredadores naturales o algún agente que lo controle ha tenido una explosión que satura las aguas a tal grado que el fondo arenoso parece negro por la cantidad de estos peces, es una verdadera lástima, sin embargo las noticias no son malas del todo, pudimos encontrar varias especies como Rheoheros lentiginosus, Chuco intermedio y una que otra sardina (Eugerres mexicanus), además de otros habitantes de estos hermosos parajes.

Eugerres mexicanus

Afortunadamente no todo el río ha sido invadido, una barrera creada por el mismo hombre, me refiero a un puente hecho de cemento que actúa como barrera impidiendo que los peces diablo vayan río arriba, deteniendo la invasión. Así llegamos al final de nuestro segundo día de viaje.

Al día siguiente volvimos a Chiapas, concretamente al Río Corso, lugar donde esperábamos encontrar al Wajpamheros nourissati, sin embargo no fue posible, en su lugar encontramos Theraps irregularis y lentiginosus así como Thorichthis helleri.

Aquí podemos ver cómo conviven ambas especies, tanto el Theraps irregularis como el Rheoheros lentiginosus, estas especies gustan de nadar en donde la corriente es particularmente más fuerte, son especies 100% riofílicas y su hidrodinamismo les permite sortear sin mucho esfuerzo corrientes que a cualquier otro pez lo arrastrarían, su hábitat es rocoso, con bancos de arena y troncos en las orillas, he de decir que en éste punto el agua de lejos tiene un tono turquesa, dicho color se debe a la cantidad de sedimento disuelta en éste, lo que la hace lucir blanquecina y estos sedimentos se depositan en casi todos los materiales del sustrato dándole a los troncos un aspecto petrificado.

Eugerres mexicanus, especie que convive con los cíclidos antes mencionados.

En lo personal me hubiera gustado pasar más tiempo en este punto pero el itinerario marcaba que teníamos que movernos rápido hacia otra locación, que sería el Río Bascan, hogar de especies como el Paraneetroplus omonti, Chuco intermedio y Rheoheros coeruleus.

Así que nos encaminamos, luego de perder el rumbo temporalmente pudimos encontrar con la ayuda de unos lugareños que no entendían el por qué queríamos un lugar sin mucha gente, ellos nos indicaron un lugar perfecto donde pudimos observar las especies antes mencionadas.

Río Bascan, éste río no presenta la tonalidad tan azul turquesa debido a que no tiene tantas partículas suspendidas.

Al observar los diferentes ríos me surgió la duda de porqué el Chuco intermedio está en la Norma 059 como especie amenazada ya que nosotros la vimos en abundancia, creo que esta norma merece una actualización, pero ese es otro tema.

Con un gran cansancio regresamos a Villahermosa para preparar los peces que habrían de emprender el viaje por aire a Monterrey, ya que la gente de la CARAC había llegado a Tabasco por ese medio.

Al día siguiente pudimos hacer una parada en el Río Carrizal y admirar su majestuosidad, este río presenta agua turbia ya que sus márgenes son lodosas y arrastra mucho material que limita la visibilidad en un 100%

No quisimos irnos sin hacer un intento y resultaron algunas sorpresas, aquí pudimos encontrar Parachromis managuensis, lo que probablemente era una Vieja bifasciata roja, una enorme carpa sumamente enferma y miles de “plecostomus”, además de Astianax mexicanus.

Finalmente logramos parte de nuestro objetivo de encontrar peces del género Rheoheros aunque no pudimos completar los demás objetivos, sin embargo, ese siempre será un buen pretexto para regresar en un nuevo viaje a esta zona de mi amado país que tantas maravillas guarda y que tristemente no todos los mexicanos aprecian.

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